
Ingeniería al servicio de la seguridad alimentaria
La seguridad alimentaria es un reto prioritario a nivel global, ya que afecta la salud, el bienestar y el desarrollo de las personas. En el concepto de seguridad alimentaria, no solo entra en juego el acceso a los alimentos, sino también su disponibilidad, producción y suministro adecuado.
Es por ello que, para garantizar la seguridad alimentaria, son necesarias medidas de control y regulación en todas las etapas de la cadena alimentaria, desde la producción agrícola hasta el procesamiento, el transporte y el almacenamiento.
Los procesos industriales juegan un papel determinante en la seguridad alimentaria y, en los últimos años, hemos visto cómo las nuevas tecnologías y la industrialización han permitido aumentar la eficiencia en la producción de alimentos, mejorar la conservación y prolongar la vida útil de los productos, lo que ayuda a reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos.
En este sentido, la ingeniería puede ser el mejor de los aliados para garantizar la seguridad de los productos alimentarios al proporcionar soluciones técnicas y tecnológicas para abordar desafíos en la producción, procesamiento y distribución de alimentos. Son muchas las áreas de la ingeniería que pueden contribuir a ello: desde el diseño de plantas sostenibles, sistemas de envasado y almacenamiento que prolonguen la vida útil de los alimentos o la aplicación de tecnologías de detección y control de calidad.
Control de temperatura
Hablar de seguridad y conservación alimentaria es hacerlo, necesariamente, sobre sistemas de refrigeración industrial que contribuyen de manera directa a una mejor conservación de los productos perecederos en condiciones adecuadas de temperatura.
El control de la temperatura es así determinante, no solo para la prolongación de la vida útil de los alimentos, sino también para la ralentización del crecimiento de microorganismos, como bacterias y levaduras, que pueden causar deterioro y enfermedades transmitidas por alimentos. Además, es un factor clave en la retención de nutrientes, especialmente si hablamos de alimentos frescos como hortalizas, frutas o productos lácteos, cuyos nutrientes están especialmente vinculados a una refrigeración adecuada.
Los sistemas de frío son grandes aliados para el almacenamiento a largo plazo, lo que es especialmente importante en la cadena de suministro y distribución en un mundo global. La refrigeración y congelación de los productos alimentarios proporciona así las condiciones de conservación óptima, facilitando su transporte y disponibilidad durante períodos extendidos sin comprometer su calidad y seguridad.
De la misma manera, los procesos térmicos de calentamiento son de especial relevancia en industrias alimentarias como las lácteas o de platos preparados, ya que tienen varias funciones fundamentales para garantizar la seguridad y calidad alimentaria. Estos procesos ayudan a evitar enfermedades transmitidas por alimentos, asegurar la conservación de los productos e, incluso, mejorar sus características organolépticas.
Tecnologías de almacenamiento
Existen diversas tecnologías de almacenamiento que pueden contribuir a prolongar la vida útil de los alimentos y mantener su calidad. Si bien, desde el punto de vista de la ingeniería, es importante adecuar la tecnología de almacenamiento al tipo de alimento y sus necesidades ambientales.
Algunas de los sistemas de almacenamientos más utilizados en ingeniería agroalimentaria son:
- Refrigeración y congelación: anteriormente descritos, estos sistemas son ampliamente utilizados en la industria alimentaria para almacenar alimentos perecederos sin comprometer su calidad y seguridad.
- Atmosferas controladas: Esta tecnología se basa en la modificación de la atmósfera que rodea los alimentos para prolongar su vida útil. Se ajustan los niveles de oxígeno, dióxido de carbono y otros gases para crear condiciones óptimas. Por ejemplo, en el caso de frutas y verduras, se puede reducir el oxígeno y aumentar el dióxido de carbono para retardar la maduración y el deterioro.
- Deshidratación: implica eliminar la humedad de los alimentos, lo que inhibe el crecimiento de microorganismos. Este método se utiliza para alimentos como frutas, vegetales, carne y pescado.
- Enlatado y envasado al vacío: El enlatado es un método de conservación que implica sellar los alimentos en recipientes herméticos y someterlos a calor para eliminar los microorganismos y evitar la entrada de aire y contaminantes, manteniendo la calidad y la seguridad de los alimentos durante períodos prolongados.
- Tratamientos térmicos: la pasteurización y la esterilización son los más extendidos en la industria alimentaria y se utilizan para eliminar o inactivar microorganismos en los alimentos. Ambos tratamientos aplican calor para la reducción de niveles de bacterias o microorganismos.
Máster en Seguridad Alimentaria
En nuestro compromiso por la formación, patrocinamos la XIX edición del Máster en Seguridad Alimentaria del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid que llegaba a su fin el pasado 28 de junio.
Esta iniciativa cuenta con la colaboración de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y el Consejo General de Colegios Veterinarios de España.
Tras 9 meses de formación combinando parte práctica y teórica, los alumnos han adquirido una visión integral de la seguridad alimentaria de la mano de un profesorado de primer nivel, que procede fundamentalmente del ámbito empresarial, universitario y de la Administración Sanitaria.
Más informaciónConvertimos ideas en proyectos ofreciendo servicios profesionales en el ámbito de la Ingeniería, la Consultoría para la Innovación y la Automatización y Digitalización.







