Industria 4.0 o el poder de la Transformación Digital en las empresas
Hoy en día, hablamos de digitalización sin despeinarnos. Asumimos encontrarnos en la era digital y con ello incorporamos, sin apenas advertirlo, nuevos modelos digitales en cualquier ámbito de nuestra vida. La intensidad y el dinamismo con los que vivimos esta etapa de cambio tecnológico parecen no dar pie a efectuar un análisis previo profundo de las ventajas y desventajas que puede acarrear el sustentar la actividad de nuestro negocio sobre una herramienta digital determinada.
El objetivo de este artículo es situar al lector en el contexto de la Industria 4.0 mencionando, a modo de introducción, los conceptos y tecnologías asociadas y visualizando algunas ideas motivadoras para continuar (o, en muchos casos, iniciar) el camino de la transformación digital en sus empresas.
Punto de partida de la transformación digital de las empresas
Desde el inicio de la era contemporánea, a mitad del siglo XVIII, hasta los días actuales, contabilizamos ya cuatro cambios disruptivos de tecnología que, por su alto impacto y dimensión global, son considerados como revoluciones industriales. Cada revolución ha suscitado cambios en los sistemas productivos, en el uso de fuentes de energía, en los hábitos de consumo y en los modelos sociales. En definitiva, han constituido verdaderos cambios en la economía y en la sociedad.
Ya inmersos en el siglo XXI, tenemos suficiente perspectiva para valorar el efecto acelerador “tecnología llama a tecnología” viendo que, si bien las primeras revoluciones se sucedían a intervalos de cien años, la tercera revolución da paso a la cuarta de forma acelerada en apenas la mitad de tiempo y que, transcurridos menos de diez años desde el inicio de esta cuarta en la que nos encontramos, ya empezamos a sentir el advenimiento de la quinta…
La llamada «transformación digital» se enmarca en la actual «cuarta revolución industrial” o “Industria 4.0”,y podemos ubicar su inicio en 2011, durante en la feria de Hannover en Alemania (quizás, a día de hoy, el encuentro industrial más relevante a nivel mundial).
Puede ser considerada como la etapa en la que, definitivamente, se alcanza un concepto de globalización total y de alta explotación de los datos, en la que realmente aprovechamos e integramos al máximo las tecnologías de la anterior tercera revolución (informatización, automatización, nuevas tecnologías de computación industrial…). El disponer de tecnología capaz de captar, almacenar, procesar, y trasferir datos prácticamente en tiempo real (NRT, near real time) nos traslada a una renovada sociedad de la información y a la factoría digital, caracterizadas por la proliferación de redes hiperconectadas de gran ancho de banda donde la información se produce y se consume en tiempo real.
Digitalización de las empresas:
las tecnologías que caracterizan la Industria 4.0
En la cuarta revolución industrial se identifican un compendio de tecnologías que pueden complementarse y potenciarse entre sí, que constituyen los pilares tecnológicos sobre los que se construyen las múltiples aplicaciones y soluciones que sustentan la Industria 4.0. Entre ellas, podemos citar: Internet de las cosas Industrial (IIoT, Industrial Internet of Things), Computación en la nube, Realidad Virtual (VR, Virtual Reality), Realidad Aumentada (AR, Augmented Reality), Robótica y Automatización, Inteligencia Artificial (IA) y Aprendizaje Máquina (ML, Machine Learning), Big Data y Análisis de datos de negocio (BI-BA, Business Intelligence-Business Analytics), impresión 3D…
El análisis de datos y la inteligencia artificial, integrándose con cada fase del proceso productivo y de negocio, junto a la tecnología IIoT (que facilita una sensorización y control completo de las líneas de producción), son buenos ejemplos de tecnologías que se complementan. Si debemos evaluar esto de alguna forma, podemos decir que estas son las tecnologías protagonistas en la Industria 4.0.
La introducción progresiva de estas tecnologías en los distintos sectores industriales en los diez últimos años constituye un auténtico proceso de reconversión que avanza cada vez con un dinamismo mayor y que puede generar una gran brecha entre las empresas que apuesten decididamente por la transformación digital frente a las más conservadoras o reacias a efectuar inversiones en digitalización, si estas últimas no toman conciencia de la situación.

Lo cierto es que estamos asistiendo nuevamente a una vertiginosa evolución, silenciosa e imparable, de nuestra forma de vida y de la forma en la que las empresas del ámbito industrial gestionan su producción y se relacionan entre sí y con sus clientes.
La digitalización industrial impulsada desde Europa
Desde que la Comisión Juncker planteó en 2015 la creación de un Mercado Único Digital Europeo efectivo como una de las máximas prioridades de su mandato (actualizando el término “Agenda Digital”), se definen y se continúa trabajando en los siguientes tres puntos:
- Mejorar el acceso de los consumidores y las empresas a los bienes y servicios digitales en toda Europa.
- Crear las condiciones adecuadas y garantizar la igualdad de condiciones para que las redes digitales y los servicios innovadores puedan prosperar.
- Maximizar el potencial de crecimiento de la Economía Digital.
El objetivo final que plantea es crear un mercado único europeo de datos en el que estos se intercambien libremente entre miembros de la UE y entre distintos sectores.
A partir de ahí, se definen programas específicos de ayudas relacionados con estos fines como lo son los fondos Europeos de Recuperación Next Generation EU (Planes de Recuperación, Transformación y Resiliencia – PRTR).
Y es que la tecnología digital es un motor fundamental para la aceleración de la actividad económica, ofreciendo ventajas necesarias en un mercado global cada vez más competitivo. Las empresas europeas no solo necesitarán desarrollar productos más atractivos para evitar la adopción en nuestros mercados locales de marcas asiáticas que irrumpen en Europa con precios muy agresivos y productos cada vez de mayor calidad, sino que también deben considerar los mercados asiáticos – en los que se concentra el 60 % de la población mundial- como una potencial área de interés de su expansión comercial.

La digitalización es la piedra angular de la renovación de la industria, abriendo la puerta de la innovación y marcando el camino para mejorar, entre otros aspectos, la eficiencia en los procesos, agilizar la cadena de suministro, detectar y reducir costes operativos, adecuar la producción a la demanda, minimizar la merma técnica, controlar la calidad de los productos, facilitar una visión anticipada de la demanda y de la evolución de los mercados para adaptar de forma rápida las líneas de fabricación a las tendencias y preferencias de los clientes en cada momento.
Situación en España. ¿Cómo se vive la digitalización industrial en nuestro país?
Aunque la industria 4.0 en la economía española representa el 15,3 % del PIB, el 68 % de las empresas industriales tienen la asignatura “Digitalización” pendiente (fuente: Informe: Industria 4.0. Hacia una nueva realidad industrial. EAE Business School 2022).
La necesidad de acelerar el proceso de digitalización en momentos de crisis puede resultar aún más acuciante en estos momentos postpandemia. Esta valoración se ve reflejada en la planificación de fondos establecidos en la Agenda España Digital (enmarcada en los Fondos de recuperación) y que en el periodo 2020-2023 alcanzan los 20.000 Millones de euros, multiplicando por 7 las inversiones públicas dirigidas a transformación digital del periodo anterior 2018-2020 (fuente: lamoncloa.gob.es).
En esta línea, desde las administraciones públicas proliferan los programas y estructuras dirigidas a facilitar apoyo, difundir información y proveer líneas de subvención y financiación para acometer proyectos de digitalización (como ejemplo, son de mención organismos como la Oficina del Dato o RED.es (del Ministerio de Asuntos económicos y Transformación Digital), estructuras del MAPA como el Centro de Competencias Digitales, la Caja de Herramientas de buenas prácticas, la Red SiAR… y programas de ayudas como ACTIVA Industria 4.0, Kit Digital o el programa FEDER, entre otros.).
¿Es realmente necesario digitalizar nuestra fábrica? La pregunta que todos deberíamos saber contestar.
Toda empresa industrial debería contestar a esta pregunta con un contundente sí. La digitalización debe considerarse como uno de los puntos fundamentales que, junto con otros principios como sostenibilidad, economía circular, incremento de calidad de vida y simbiosis hombre-máquina (principios que van perfilando lo que denominaremos Industria 5.0), debe considerarse a la hora de establecer los planes estratégicos de las empresas industriales.

El proceso de transformación digital debe plantearse bajo un estudiado análisis de situación en el que se evalúe cada cambio estableciendo el correcto balance entre inversión, tiempo de implantación previsto e impacto en el negocio de acuerdo a objetivos perfectamente definidos. El estudio de situación interna y de mercado, junto con su análisis de riesgo asociado, unido a un plan de renovación tecnológica con su correspondiente presupuesto de inversiones para respaldarlo conformarán el Plan Director de Digitalización que deberá marcar la hoja de ruta de las empresas industriales en los próximos años.
A día de hoy, disponer de un plan director de digitalización adecuado debe ser una preocupación prioritaria en toda empresa, ya que de ello dependerá su competitividad y, por tanto, su supervivencia.
En definitiva, no hay vuelta atrás. No integrarse en el proceso de transformación digital ya no es una opción.
- Es realmente necesario establecer modelos de operación renovados en los que mejoremos la seguridad de los trabajadores y mejoremos la productividad.
- La introducción de herramientas y plataformas digitales nos permitirá mejorar la resiliencia de las líneas de fabricación y de los sistemas que participan en la cadena de suministro, así como adaptarnos a los rápidos cambios que se producen en un mercado con demanda cada vez más exigente de los clientes.
El rápido retorno de inversión de los proyectos de digitalización, una ventaja competitiva.
Un indicador de la conveniencia de abordar proyectos de mejora es el rápido retorno de inversión que se viene apreciando asociado a las inversiones en digitalización:
- Se estima que el retorno de la inversión en proyectos de transformación digital en procesos de negocio se encuentra alrededor de los seis meses.
- También se estima que en proyectos de digitalización en la gestión de operaciones, dicho retorno puede alcanzarse entre los nueve y los dieciocho meses.
| José Manuel Fresno. Director UN Digitalización en artica+i. Especialista en Sistemas y Ciberseguridad- CISA y CISM (ISACA), con más de 30 años de experiencia en el sector TIC. |
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